martes, 8 de enero de 2013

Arrepentimiento.

Sí, de esta forma "resucito" el blog por una entrada. Hay veces que uno necesita desahogarse pero no sabe como, ni donde. Pues aunque sea triste, esta es mi respuesta a esas preguntas.


¿Es muy curioso que justamente sea yo el que hable de arrepentimiento verdad?
Jamás en mi vida me he arrepentido de nada, ni he sabido pedir perdón ni he sabido perdonar. Al menos de verdad. Siempre me excusaba en el archiconocido "Yo perdono, pero no olvido". Mentira. Ni perdonaba ni olvidaba. El rencor podía conmigo. Tanto que ha llegado a cargarse las cosas que mas he querido en mi vida. Una buena amistad, una buena relación. De los errores se aprende, dicen, ¿no? Pues yo me equivocaba una y otra vez, pero no, no aprendía. 18 años siendo un inútil, un descerebrado, un rencoroso, un desgraciado. Hasta este otoño. Sí, tarde, lo sé, pero mejor que nunca es. Me senté a pensar en mi mismo, en el daño que me había hecho (y el que me conozca bien sabrá de lo que hablo). Psicólogos, psiquiatras, terapeutas, llantos, dolor. No era feliz, para nada. Sentía que no podía seguir así, y decidí dar un giro de 90º. Sí, de 90º. Descubrí que parte del dolor que me causaba, y sobretodo causaba a los demás era debido a mi incapacidad de perdonar, a mirar con otros ojos, a arrepentirme y a reconocer que estaba equivocado. "¿Yo? Yo nunca me equivoco", me repetía una y otra vez para justificar esa actitud infantiloide que llevaba por bandera. Pues sí, sí me equivocaba, y tanto que me equivocaba. Como cualquier otro humano. No soy perfecto. Antes al parecer no conocía esa faceta mía. 

Y cambié. La felicidad llamó a mi puerta. Aprendí a perdonar a los demás, pero sobretodo a perdonarme a mi mismo. Aprendí a no dar mas vueltas a un problema si estaba solucionado. Aprendí a hacer todo lo necesario para demostrar mi arrepentimiento. Si me he equivocado, lo reconozco. Si he hecho algo que no debiera, lo retiro inmediatamente y pido disculpas. Si me he inventado algo, que vaya si lo he hecho, me doy una dosis de realidad y bajo de las nubes. Si he perdido perdón, ha sido de corazón. Creo que eso es perdonar, mirar las cosas con los ojos de un extraño, no de un adolescente cabreado, frustrado. Saber desdoblarme.

El bienestar rondaba por mi vida, empecé a poder dormir en condiciones, a no preocuparme por nada, a disfrutar con mis amigos, a vivir, a enamorarme de nuevo. Hoy por hoy no puedo decir que sea así. 

¿Enamorado? Como yo sólo. ¿Feliz? Ya no tanto.

He sentido como todos mis esfuerzos por ser una mejor persona han sido derribados, pisoteados. Estoy decepcionado, ya no con nadie, si no conmigo mismo. He visto como todo lo que he hecho ha sido en vano.
Soy débil, soy muy débil. Todo puede conmigo. Solo ha bastado un hecho para destrozar todo el camino que llevo andado. He perdonado de corazón, he intentado ser mejor persona, he mirado por el bien de la gente mas que por el mío, me he tragado mi orgullo. ¿He conseguido algo? No. Las cosas duelen, no os imagináis cuanto. Sinceramente, no entiendo como alguien puede ser como yo era. Me siento un fracasado. Puedo sonar exagerado, y sí, suelo serlo, pero poca gente conoce mi lucha interna, la lucha que llevo librando desde que me dijeron mala persona. La lucha que llevo librando desde que sufro. No sabéis lo duro que es perder. No sabéis lo duro que es que te inculquen desde pequeño que una derrota es la mayor vergüenza que puedas pasar en tu vida.

Sí, le tengo mucho miedo a la derrota. Y sí, me han derrotado. He fracasado. Todo el mundo tiene sus pequeños traumas, dramas internos, etc., no? Este es el mío. No me gusta ser mediocre. No me gusta la injusticia. No me gusta la gente ciega. No me gusta la gente que mira hacia otro lado cuando algo va mal. No me gusta la gente la inútil. 

Entre lágrimas reconozco que soy mediocre, soy inútil.

Samuel, has fracasado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales

Mi foto
amante del kpop, la danza y pegar brincos en mi cuarto.

Seguidores